10 de agosto


¿A qué le tenes tanto miedo que huis por las paredes de tu casa?
¿Qué es lo que te aterra tanto que por las noches fingís escuchar ruidos en los techos para llorar con razón?
Vas caminando con pasos pequeños por miedos que te atormentaron antes y sos incapaz de mirar hacia adelante.
El tiempo te está dando una oportunidad para empezar de nuevo, para jugar el ancho de espadas y decidiste que es más fácil alejarte.
Increíblemente la naturaleza de tu cerebro te pide que corras, qué no estés ahí, que el daño será inevitable, pero estas siendo obtuso, estas siento impermeable a algo que te podría llegar a sanar.
Es siempre más fácil tener miedo a las cosas que dan esperanzas, porque eso te impide nadar en la mierda.
Diste oportunidades, lo se, yo también las di, y me quebraron, me rompieron, me lastimaron, pero seguí creyendo porque si no, la única que queda es morir acurrucado en una cama y solo respirar hasta que se corte la carne.
No puedo obligarte a que me mires, no puedo obligarte a dar pasos que no estás dispuesto a dar. Pero yo tampoco estoy dispuesta a esperar algo que quizás jamás se de.
Vos te cubriste y quiero que sanes.
Yo también me cubro y quiero sanar.
Deseo que lo correcto nos llegue a todos en el momento que estemos listos.
Yo estoy lista, vos no.
Mi miedo es la espera eterna.
Los tuyos vos los sabrás

Deja un comentario